¡Por fin lunes!

Según un conocido estudio realizado por la revista Muy Interesante, nos pasamos aproximadamente una séptima parte de nuestra vida en el trabajo. Eso son cerca de diez años, con sus días y sus noches, currando sin parar. Por esta y otras muchas razones relacionadas con la productividad y la eficiencia de los empleados, se hace necesario fomentar en las empresas un clima de trabajo diferente.

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Cuando hablamos de motivación en el trabajo a muchos nos viene una primera empresa a la cabeza: Google. El gigante de Internet lo es, en parte, porque ha sabido incorporar el valor añadido en su método de trabajo, convirtiendo sus oficinas en un espacio inspirador que potencia la creatividad y el rendimiento de sus “Googlers”.

Su condición sine qua non es obtener un rendimiento extraordinario, pero eso sí, a cambio ofrecen unas condiciones envidiables: tiendas de campaña gigantes, videojuegos, mesas de billar, pianos, cafeterías llenas de comida saludable… es obvio que les funciona, de modo que no estaría mal aplicarnos el cuento. Según el propio Larry Page, cofundador de Google y mil millonario, “Necesitamos un cambio revolucionario, especialmente en tecnología. Hay que combinar dos cosas: invención e innovación de enfoque”.

Pero no todo es césped artificial, toboganes y cocinas de ensueño. La clave para crear un clima de trabajo satisfactorio y luchar contra la ansiedad, el absentismo y los malos rollos, reside más en los valores intangibles. Por muy bonita que sea nuestra oficina no conseguiremos que nuestros trabajadores estén a gusto a menos que establezcamos una filosofía de empresa sólida, apoyada en una metodología clara y efectiva.

 

Oficina de google

Oficinas de Google

Según el diario El Mundo existen algunas reglas de oro para fomentar un buen clima laboral. Cito textualmente:

    1. Independencia: Mide el grado de autonomía de las personas en la ejecución de sus tareas habituales. Por ejemplo: una tarea contable que es simple tiene en sí misma pocas variaciones -es una tarea limitada-, pero el administrativo que la realiza podría gestionar su tiempo de ejecución atendiendo a las necesidades de la empresa: esto es independencia personal. Favorece al buen clima el hecho de que cualquier empleado disponga de toda la independencia que es capaz de asumir.
    2. Liderazgo: Mide la capacidad de los líderes para relacionarse con sus colaboradores. Un liderazgo que es flexible ante las múltiples situaciones laborales que se presentan, y que ofrece un trato a la medida de cada colaborador, genera un clima de trabajo positivo que es coherente con la misión de la empresa y que permite y fomenta el éxito.
    3. Relaciones: Esta escala evalúa tanto los aspectos cualitativos como los cuantitativos en el ámbito de las relaciones. Con los resultados obtenidos se diseñan "sociogramas" que reflejan: la cantidad de relaciones que se establecen; el número de amistades; quiénes no se relacionan nunca aunque trabajen codo con codo; la cohesión entre los diferentes subgrupos, etc. El grado de madurez, el respeto, la manera de comunicarse unos con otros, la colaboración o la falta de compañerismo, la confianza, todo ello son aspectos de suma importancia. La calidad en las relaciones humanas dentro de una empresa es percibida por los clientes.
    4. Implicación: Es el grado de entrega de los empleados hacia su empresa. ¿Se da el escapismo, el absentismo o la dejadez? Es muy importante saber que no hay implicación sin un liderazgo eficiente y sin unas condiciones laborales aceptables.
    5. Organización: La organización hace referencia a si existen o no métodos operativos y establecidos de organización del trabajo. ¿Se trabaja mediante procesos productivos? ¿Se trabaja por inercia o por las urgencias del momento? ¿Se trabaja aisladamente? ¿Se promueven los equipos por proyectos? ¿Hay o no hay modelos de gestión implantados?

       

 

  1. Reconocimiento: Se trata de averiguar si la empresa tiene un sistema de reconocimiento del trabajo bien hecho. En el área comercial, el reconocimiento se utiliza como instrumento para crear un espíritu combativo entre los vendedores, por ejemplo estableciendo premios anuales para los mejores. ¿Por qué no trasladar la experiencia comercial hacia otras áreas, premiando o reconociendo aquello que lo merece? Es fácil reconocer el prestigio de quienes lo ostentan habitualmente, pero cuesta más ofrecer una distinción a quien por su rango no suele destacar. Cuando nunca se reconoce un trabajo bien hecho, aparece la apatía y el clima laboral se deteriora progresivamente.
  2. Remuneraciones: Dicen dos conocidos consultores franceses: “Si lo que pagas son cacahuetes, lo que tienes son monos”. El sistema de remuneración es fundamental. Los salarios medios y bajos con carácter fijo no contribuyen al buen clima laboral, porque no permiten una valoración de las mejoras ni de los resultados. Hay una peligrosa tendencia al respecto: la asignación de un salario inmóvil, inmoviliza a quien lo percibe. Los sueldos que sobrepasan los niveles medios son motivadores, pero tampoco impulsan el rendimiento. Las empresas competitivas han creado políticas salariales sobre la base de parámetros de eficacia y de resultados que son medibles. Esto genera un ambiente hacia el logro y fomenta el esfuerzo.
  3. Igualdad: La igualdad es un valor que mide si todos los miembros de la empresa son tratados con criterios justos. La escala permite observar si existe algún tipo de discriminación. El amiguismo, el enchufismo y la falta de criterio ponen en peligro el ambiente de trabajo sembrando la desconfianza.

 

Existen otros factores que influyen en el clima laboral: la formación, las expectativas de promoción, la seguridad en el empleo, los horarios, los servicios médicos, etc. 
Es importante señalar que no se puede hablar de un único clima laboral, sino de la existencia de subclimas que coexisten simultáneamente. Así, una unidad de negocio dentro de una organización puede tener un clima excelente, mientras que en otra unidad el ambiente de trabajo puede ser o llegar a ser muy deficiente.

Antes de terminar me gustaría añadir un último punto a la lista de tareas: aplicar el concepto de meritocracia, esto es, valorar y reconocer el esfuerzo personal de cada trabajador. De este modo se consigue incrementar la eficiencia y la motivación, al ser el mérito propio el baremo más justo.

En resumen: lo verdaderamente primordial en una empresa son las personas que la forman. De ellas dependerá su éxito o su fracaso y por ello es tan importante aprender a gestionar su grado de satisfacción. Porque el trabajo no lo es todo en la vida… pero poco le falta.

Y para terminar con buen sabor de boca, un toque de humor :) 


 

 

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jherrero
jherrero
10/10/2014
  • eva@evefox.es 8/4/2015

    Hola Jorge, Muy bueno el tema y muy bien escrito. Ya tenía ganas de que bloggearas un poco. Un saludo

  • fernando@ola.com 8/4/2015

    Totalmente de acuerdo!

OMG

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